Ir al contenido principal

EL PERVERSO SUEÑO DE LUÍS BUÑUEL. VIRIDIANA.

 


Cuenta Buñuel en "Mi último suspiro" que, siendo adolescente, sueña recurrentemente con la esposa de Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia, mujer que le parece muy hermosa.
En su desatada imaginación, Buñuel ve a la reina en su aposento, tomando un vaso de leche, en el que Luís ha depositado previamente una droga.
Una vez dormida profundamente, el joven se introduce en el lecho de la monarca y goza de ella.
Del sueño, Buñuel pasa a relatarnos un hecho cierto. Habla de los pensamientos que asaltaron su mente el día en que conoció a la que terminaría siendo su esposa, la joven Jeanne Rucar, medalla de bronce en los juegos olímpicos de París de 1924.
"Apenas una semana después de mi llegada a París, estando en aquel estudio, vi llegar a tres simpáticas muchachas que estudiaban Anatomía en el barrio. 
Una se llamaba Jeanne Rucar. A mí me pareció muy guapa. Era natural del norte de Francia, conocía ya los medios españoles de París gracias a su costurera y practicaba la gimnasia rítmica. Incluso había ganado una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París de 1924, bajo la dirección de Irène Poppart. 
Inmediatamente, se me ocurrió una idea maquiavélica —pero, en el fondo, muy ingenua— para ganarnos a las tres muchachas. En Zaragoza, un teniente de Caballería me había hablado hacía poco de un afrodisíaco potentísimo, el clorhidrato de yohimbina, capaz de vencer la más terca resistencia. Yo expuse la idea a Peinado y a Viñes: invitábamos a las tres chicas, les ofrecíamos champaña y les echábamos en la copa unas gotas de clorhidrato de yohimbina. Yo creía sinceramente en la viabilidad del plan. Pero Hernando Viñes me respondió que él era católico y que nunca tomaría parte en una canallada semejante".
Desconocemos que hubiera pasado de haber accedido Hernando Viñes a su propuesta, pero lo que es evidente es que esa idea quedó grabada a fuego en el cerebro de Luís Buñuel, recreándola casi cuarenta años después en "Viridiana", donde el viejo don Jaime (Fernando Rey) narcotiza a su sobrina, la novicia Viridiana (Silvia Pinal), con el propósito de abusar de ella. Afortunadamente, su conciencia le impide finalmente ejecutar el plan.
El cineasta incorpora a la secuencia un detalle malicioso y provocador: en el estante donde se encuentra el botiquín, Buñuel nos muestra con malévolo guiño, un primer plano de un fármaco llamado "Penetro".
RECURSOS UTILIZADOS.
Victoria Eugenia de Battemberg, con mantilla.
Philip Alexius Laszlo de Lombos. 1927.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado.
Victoria Eugenia de Battenberg.
Bernhard Österman. 1924.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado.
MÚSICA.
Chopin, No.1 A Minor Waltz - Esther Abrami

Comentarios

Entradas populares de este blog

ZARAGOZA Y LOS MAGNÍFICOS AÑOS 60. UNA DÉCADA PRODIGIOSA.

Estamos en 1960. Unos años antes, Franco incorpora al Gobierno a los tecnócratas del Opus Dei, que emprenden la liberalización económica y la apertura del régimen al mundo exterior. Atrás quedan los años de la autarquía, del estraperlo y de las cartillas de racionamiento, iniciándose en la década de los sesenta lo que vendrá en llamarse el milagro económico español. Durante esos años surge una clase media llena de optimismo y de vitalidad que aspira a mejorar su calidad de vida aunque sea realizando jornadas de trabajo interminables. Zaragoza necesita mano de obra abundante. Y la obtiene de las gentes venidas de los núcleos rurales de Aragón, de Soria, de Andalucía o de Extremadura, que se instalan en nuestra ciudad buscando una vida mejor. La capital del Ebro pasa de los 326.000 habitantes que tiene en 1960 a los casi quinientos mil al inicio de los setenta. La necesidad de dotar de vivienda a tanta población dispara la especulación del suelo y los atentados contra el patrimonio urban...

ADIOS ZARAGOZA ANTIGUA. EDIFICIOS DESAPARECIDOS EN EL SIGLO XX EN EL ENTORNO DE LA PLAZA DE SAN PEDRO NOLASCO.

  CASA DE LOS DIPUTADOS DEL REINO. En el siglo XVI se levanta la casa de los Diputados del Reino, un palacio renacentista que sirve de hospedaje a los diputados de la Diputación General del Reino que no residen en la ciudad. Abolidos los fueros de Aragón por Felipe V, la Generalidad se disuelve en 1708. La casa de los Diputados pasa a depender del Bayle General de Aragón, funcionario que administra el patrimonio del monarca en territorio aragonés y recauda peajes o derechos de explotación de minas y tierras reales. En el siglo XIX, el Ayuntamiento asume la titularidad del inmueble, que pasa a denominarse  Aduana Vieja. Se destina a diferentes usos, como retén de bomberos o depósito municipal. Declarado en estado ruinoso en 1864, es derribado parcialmente. Con ocasión del plan urbanístico que da origen a la actual calle de San Vicente de Paúl, lo que queda del edificio es demolido en los años treinta. Por fortuna, sobrevive a la piqueta la Casa de Palafox ubicada enfrente. Sobr...