En el siglo XVI Zaragoza, que por aquel entonces cuenta con unos veinticinco mil habitantes, es una ciudad muy activa, tanto en lo urbanístico como en lo económico. Se levantan impresionantes edificios, públicos y privados, muchos de los cuales se adhieren a la corriente renacentista importada de Italia. Los mercaderes, desarrollan su actividad en puntos emblemáticos de la ciudad, como el atrio de La Seo. El trigo, la lana, el azafrán, finas sedas y productos manufacturados son algunas de las mercancias que participan del tráfico mercantil con Castilla, Francia, Flandes, o las ciudades más importantes del Mediterráneo. Es el Arzobispo de Zaragoza, don Hernando de Aragón, nieto bastardo de Fernado el Católico, el que promueve la construcción de una lonja en la que se desenvuelvan esas cada vez más importantes actividades. El Concejo Municipal y los notables de la ciudad, entre los que destaca el judio converso y prestamista del rey Carlos I, Gabriel Zaporta, asumen la idea con ent...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón