Durante los años 20 de la anterior centuria se acometen unos importantes trabajos de restauración en la catedral del Pilar que se concluyen en 1940. Teodoro Ríos Balaguer, nombrado arquitecto del templo en 1921, ha de enfrentarse entre otros, a dos grandes retos. El primero, reparar los daños que la artillería francesa le causa a la catedral, durante los sitios de 1808 y 1809. El segundo, resolver los gravísimos problemas de cimentación, causados en buena medida por las filtraciones y por las corrientes de aguas subterráneas que circulan por el subsuelo. Teodoro Ríos inyecta grandes cantidades de hormigón para reforzar la antigua solera, al tiempo que aborda la reparación de las grietas que se han abierto en bóvedas, cúpulas y pilares. De esos trabajos conservamos un testimonio gráfico impagable, gracias a las fotografías que de las obras de reparación realiza Juan Mora Insa. A pesar de que a la edad de ocho años se le amputa la pierna derecha, acomete la tarea con innegable valor. No ...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón