El 23 de junio de 1928, en el entorno de Macanaz, justo al lado del recientemente inaugurado Centro Naturista Helios, abre sus puertas un coqueto pabellón de madera, conocido como el Balneario del Ebro, diseñado por el arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro. Ubicado en la denominada playa de las cuerdas, sus maderas tintadas de azul y blanco recrean el estilo de esas elegantes casetas de baño que se prodigan por playas tan exclusivas como las de Biarritz o San Sebastián. El concesionario cobra unos céntimos por el uso de las cabinas, individuales o colectivas, e incluso alquila trajes de baño y toallas a quienes llegan sin equipo. Tumbados a orillas del Ebro, frente a la imponente fachada del templo del Pilar, los zaragozanos y zaragozanas toman el sol ligeros de ropa, dándose luego unos buenos chapuzones en la zona del río delimitada por unos cabos o sogas, que dan nombre a la zona, y que sirven de asidero y seguridad frente a la corriente fluvial. Los usuarios también disfru...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón