Zaragoza inicia la década de los años sesenta del siglo pasado con una población de poco más de 325.000 habitantes. En los diez años siguientes llegan a la capital del Ebro gentes del entorno rural aragonés, de Soria, de Andalucia o de Extremadura. En 1970 la ciudad alcanza la cifra de 480.000 habitantes, experimentando un crecimiento del 47 por 100 en apenas diez años. La necesidad de acoger a tal aluvión de personas provoca el boom de la construcción. Se produce un desigual desarrollo urbanístico, en el que coexisten las chabolas que se levantan en los barrios de la Paz, Oliver o Valdefierro, con el ordenado crecimiento de la Romareda. Se impulsa el desarrollo industrial con la creación de polígonos como los de Cogullada y Malpica. Y la construcción del puente de Santiago anticipa el futuro crecimiento de la ciudad hacia el norte. Los zaragozanos destinan la mayor renta disponible a adquirir vivienda en propiedad y a actividades lúdicas como el fútbol, los toros o el cine. Las ...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón