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El edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón y de su aparato administrativo, es heredero de la Real Casa de Misericordia construida en 1666.
Muchas son las historias acontecidas en ese emblemático edificio durante sus casi cuatro siglos de vida.
Pero una de las más dramáticas es sin duda aquella que tiene su origen en 1749, y que es conocida como "Prisión general de gitanos" o "Gran Redada".
El marqués de la Ensenada, que es ministro de Fernando VI, tiene una obsesión: limpiar España de romaníes.
Como sabe que su propósito es inhumano y que puede conllevar el rechazo de la iglesia, se las ingenia para obtener del papa Benedicto XIV licencia para arrestar a cualquier zíngaro que se acoja al asilo en sagrado, institución medieval al amparo de la cual cualquier prófugo de la justicia puede solicitar refugio en iglesias y monasterios, sin que pueda ser sacado por la fuerza.
La otra cuestión por dilucidar es la de qué hacer con la población capturada.
Aún cuando en un principio su propósito es embarcar a los gitanos y distribuirlos por los diferentes territorios que España tiene en América, pronto desiste de ese plan.
Concluye que será más fácil separarlos por sexos, privándolos perpetuamente de su libertad. De este modo no podrán reproducirse y la raza terminará extinguiéndose.
Tomada esta decisión, dispone la identificación de los asentamientos gitanos que hay a lo largo y ancho del país.
Una vez determinada su distribución geográfica, el Consejo de Castilla aprueba en junio de 1749 unas directrices, entre las que se incluye la de realizar una redada general de gitanos en todo el territorio nacional, que ha de llevarse a cabo el mismo día y a la misma hora.
El 30 de julio de 1749, el rey autoriza prisión general de todos los miembros de esa raza, iniciándose su captura a las doce de la noche.
Intervienen en la operación partidas de soldados destinados en los lugares cercanos a los emplazamientos gitanos.
Conforme se van materializando las capturas, se les separa por sexos, incautándoles el poco dinero que tienen y los bienes muebles e inmuebles, que son destinados a financiar el coste de la redada.
Se calcula que unos nueve mil gitanos son capturados, con advertencia de que los fugados serán reos de pena de muerte.
Los hombres son enviados a los arsenales de la Marina, condenados a trabajos forzados.
Se pretende de este modo recomponer el pasado poderío naval de España.
Las mujeres con sus hijos pequeños son trasladadas a casas de misericordia o centros similares, donde permanecen bajo régimen de internamiento permanente.
En Andalucía se produce el colapso, porque no hay centros suficientes para acoger al elevado número de gitanos que residen en ese territorio.
Lo mismo sucede en Castilla.
Las autoridades piensan inmediatamente en la Casa de Misericordia de Zaragoza.
Desde el principio, los regidores de esa institución se oponen frontalmente a acoger a las detenidas, puesto que pone en peligro el funcionamiento ordinario del centro, orientado al cuidado de los pobres y no a servir de cárcel de mujeres.
De hecho, rechazan el acogimiento de las mujeres que el Capitán General de Aragón ha encarcelado en el mes de agosto en la Aljafería junto a sus maridos.
El marqués de la Ensenada no desiste.
Vuelve a requerir de la Casa de Misericordia que admita a las gitanas que están presas en el palacio musulmán y demanda información sobre el número de las que podría asumir en un futuro.
La Sitiada se niega nuevamente, pero en marzo de 1751 el marqués dispone la construcción de una nueva galería exenta, destinada en exclusiva a acoger cíngaras, que estarán separadas del resto de los beneficiarios de la casa.
En estas condiciones, la Sitiada se ve obligada a aceptar.
En la primavera de 1752 concluyen las obras y a comienzos de mayo llegan al nuevo espacio las romaníes de la Aljafería, en número superior a ciento cincuenta.
Cifra que se ve incrementada con otras 551 que están en camino, acompañadas de sus hijos y de algún anciano.
Muchas de ellas provienen de Toledo y más de seiscientas de Málaga. Estas últimas son embarcadas hasta Tortosa y desde allí trasladadas a la capital del Ebro.
Llegan en condiciones deporables, descalzas y prácticamente desnudas.
Al descubrir que los espacios que les han reservado son húmedos y minimamente ventilados, se sublevan y, en un acto de rebeldía, deciden quedarse al aire libre, en los patios y en la huerta.
Persistiendo en el amotinamiento, inutilizan los pozos ciegos obstruyéndolos con ropas y muebles y camas destrozadas.
Al destruir los lechos, las internas deben dormir en el suelo, sobre paja.
La sarna hace acto de presencia.
Algunas reclusas, abriendo agujeros en las frágiles paredes de adobe, escapan para visitar a sus maridos, presos en la Aljafería.
El alcaide, desbordado, no es capaz de dar respuesta a los problemas.
Les niega el suministro de ropa porque en cuanto la tienen tratan de huir, por lo que  se mueven por las dependencias prácticamente desnudas, con el consiguiente escándalo de los religiosos.
Son terribles los padecimientos que sufren estas mujeres durante el tiempo de su cautiverio.
Afortunadamente para ellas, el 20 de julio de 1753 es cesado el Marqués de la Ensenada.
Las frecuentes fugas, algunos indultos y el desinterés que muestra por el asunto el sucesor del marqués, el General Sebastían de Eslava, determinan que la población reclusa de la Casa de la Misericordia vaya reduciéndose, recuperando el centro poco a poco su ritmo normal de vida.
Los gitanos que aún están privados de libertad en 1763 son liberados el 16 de junio, merced al indulto que les otorga Carlos III.
Se pone término de este modo a uno de los capítulos más oscuros de la historia de España y de la Real Casa de la Misericordia de Zaragoza.
FUENTES
DOCUMENTALES.
- La Real Casa de Misericordia de Zaragoza, cárcel de gitanas. (1752-1763). José Luis Gómez Urdáñez. Universidad de La Rioja.
- Despotismo sin Ilustración: El marqués de la Ensenada y la "extinción" de los gitanos. José Luis Gómez Urdáñez.
- Clamor y rebeldía. Las mujeres gitanas durante el proyecto de exterminio de 1749. Manuel Martínez Martínez. Grupo de investigación interdisciplinar PENDARIPÉN.
PINTURAS Y GRABADOS.
- Benedicto XIV. Pierre Subleyras. Museo Condé.
- Retrato del marqués de la Ensenada. Jocapo Amigoni. Museo del Prado.
- Retrato de Sebastián de Eslava. Joaquín Gutiérrez. Academia Colombiana de Historia.
RESTO DE IMÁGENES.
El resto de imágenes han sido creadas con inteligencia artificial.
MÚSICA.
Sarabande. Joel Cummins.
GUIÓN Y EDICIÓN.
Mario Maganto Berdejo.

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