El paseo de la Independencia es desde sus orígenes lugar de encuentro de los zaragozanos, el lugar por el que pasean, conversan o disfrutan de un refresco sentados en un velador. En 1961 sufre una transformación radical. El elegante bulevar desaparece, siendo sustituido por una avenida con doce carriles, puesta al servicio del tráfico rodado. De los 326.000 habitantes que tiene la ciudad a comienzos de los sesenta pasa a cerca de 500.000 cuando se inicia la década siguiente. Con la demolición de las denominadas casas antiguas, se incorporan al paseo de la Independencia modernas corrientes arquitectónicas que vienen a romper la armonía constructiva que se ha ido configurando a lo largo de los años. Esta tendencia, que inaugura un gran centro comercial en 1967, reniega de los elementos ornamentales, otorgándole todo el protagonismo al vidrio. O al frío e inexpresivo hormigón. En esta apuesta por una mal entendida modernidad, el tranvia se convierte en el enemigo a batir. Se arranca...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón