En el año 1510, las autoridades municipales zaragozanas, solicitan del rey Fernando de Aragón que les otorgue privilegio para construir una acequia, que tomando aguas del Ebro, riegue las tierras altas de su término municipal. Nada resuelve Fernando, pero su nieto Carlos autoriza la construcción en 1529, conforme al proyecto redactado por Gil Morlanes, autor junto con su padre, de la fachada de la iglesia de Santa Engracia. Durante diez años se trabaja en la construcción de una presa en Fontellas, una casa de Compuertas, conocida como Palacio de Carlos V, y una acequia desde el Bocal hasta Gallur. Una sucesión de problemas técnicos, económicos y políticos impiden la conclusión del proyecto, que cae en el olvido. En la segunda mitad del siglo XVIII, cuando en la Corte ejercen notable influencia los ilustrados, se decide recuperar esa vieja aspiración aragonesa. Aprovechando la presencia de Carlos III en Zaragoza, el Conde de Aranda le propone al monarca la restauración y conservación de...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón