Cuando se produce la sublevación del 18 de julio de 1936, el General Cabanellas es la máxima autoridad militar de Zaragoza. A pesar de la fuerte implantación del anarcosindicalismo en la capital del Ebro, las inclinaciones republicanas del General le permiten ganar tiempo frente a un expectante movimiento obrero. Circunstancia que aprovecha para declarar el Estado de Guerra e ilegalizar partidos y sindicatos, procediéndose al encarcelamiento o eliminación de los representantes y activistas políticos republicanos y de los líderes sindicales. Durante todo el conflicto, Zaragoza está en manos del bando nacional. Desde el primer momento, la aviación republicana, conocida popularmente como "La Gloriosa", considera objetivo militar de primer orden la capital del Ebro. Los ataques aéreos se inician en julio de 1936 y se mantienen mientras dura la guerra. Algunos tienen claros objetivos militares. Otros van dirigidos contra la población civil, ocasionando decenas de muertos y heridos...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón