EL ATENTADO DE LA GRAN VÍA BARCELONESA. 24 DE SEPTIEMBRE DE 1893. El día de la fiesta de la Mercè, el Capitán General de Cataluña desfila junto a sus tropas por la Gran Vía barcelonesa. El litógrafo anarquista, Paulino Pallás, hijo de un albañil originario de Maella, contempla la escena entre la multitud. Cuando el General Martínez Campos se encuentra a su alcance, Pallás lanza dos artefactos explosivos, ocasionando la muerte de un guardia civil y dieciséis heridos, uno de ellos es el propio general. El anarquista, que permanece inmóvil en el lugar del atentado, lanza su gorra al aire al tiempo que grita ¡Viva la anarquía!. Es detenido inmediatamente, sin oponer resistencia. Cinco días después es juzgado en un Consejo de Guerra, siendo fusilado el 6 de octubre en el patio de la prisión del castillo de Montjuic. Las últimas palabras que pronuncia son: "La venganza será terrible". Con el atentado de la Gran Vía, Paulino pretende vengar la represión a la que se ve sometida la po...
La historia y la cultura de Zaragoza y de Aragón